domingo, 28 de febrero de 2016

Ni galgos ni podencos... ¡cultura popular!

Por entre unas matas,
seguido de perros,
no diré corría,
volaba un conejo.
De su madriguera
salió un compañero
y le dijo: «Tente,
amigo, ¿qué es esto?»
«¿Qué ha de ser?», responde;
«sin aliento llego...;
dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».
«Sí», replica el otro,
«por allí los veo,
pero no son galgos».
«¿Pues qué son?» «Podencos
«¿Qué? ¿podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo.»
«Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso.»
«Son galgos, te digo.»
«Digo que podencos
En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.
Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.

Los dos conejos, de Tomás de Iriarte. Sirva esta fábula para tarea de aplicación tanto de Luis como de Félix, que en sus entradas han intentado indagar en la polémica de las dos culturas, sin llegar a entrever que en la discusión se olvidaron de lo principal, la cultura popular. El caso más interesante es el de Félix, que adjunta un significativo video del asunto. A Félix le pasa lo que al burgués gentilhombre de Molière, que descubrió que hablaba prosa sin saberlo. Vale.

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