martes, 24 de mayo de 2016

Fin de curso: fiesta erótico-científica

Se acabó el curso. Y acabó como debe ser, con amor y con humor... instruir deleitando, según reza el lema de mis maestros de Melodías Pizarras, nunca suficientemente valorados por el establishment universitario. Se lo pierden.

Tanto Lara como MC se han interesado por el tema amoroso. Me alegro por ellas, aunque Lara ha caído en la trampa del romanticismo femenino que denuncia Coral Herrera. Se le puede perdonar por el curso tan excelente que ha realizado. Otros estaban perdidos en su propia revolución cultural (ellos me entenderán, si quieren). Aún así, enhorabuena a tod@s.

Mi aportación final ha sido sencilla: dejar que hable el maestro Woody Allen con una didáctica fantasía sobre la dimensión neurofisiológica y moral (judeocristiana, faltaba más) de la sexualidad (masculina). Un poema.

Sirva esta historieta de fiesta de despedida del curso de Ciencia y Concepciones de la Cultura en el Mundo Contemporáneo del Grado de Historia de la Universidad de Castilla-La Mancha y del módulo de Didáctica de la Historia, Geografía e Historia del Arte del Máster del Profesores de Enseñanza Secundaria de dicha Universidad, que dios guarde muchos años.

Mi aportación ha sido esta y no habrá más, que bastante me lo he currado. No me preocupa saber si he superado los estándares evaluativos de la ANECA y de la LOMCE. Serán mis alumnos quienes me juzguen.

Amen y vale, que dijo Cervantes.

domingo, 8 de mayo de 2016

Amor... amor... a morcilla hueles (una teoría marxista del amor)

Nos ha hablado MCM (Misterio Con Mayúsculas) del amor. Me parece muy bien, ahora que termina el curso. Como siempre, vamos a transitar entre la biología y la cultura, la herencia y el entorno, lo instintivo y lo adquirido. 

Pero como en clase lo vamos a tratar "en serio", yo voy a darle un toque de cultura popular, que para eso está. Como si la cultura popular fuera intranscendente, cuando es ella la estrategia por la que adquirimos determinadas pautas de conducta sociales y vitales como las que integran eso que llamamos amor.

En primer lugar, una exposición contundente de la teoría marxista del amor: materialismo puro y con bigote.

Determinación económica de las relaciones amorosas, algo que el marxismo ortodoxo intentó superar aunque fracasó estrepitosamente. Que se lo pregunten a la Kollontai y su revolución rosa, que acabó en... en represión, claro.  Ni hombre ni mujer nuev@s, sino ilusiones fantásticas, miserias cotidianas, servidumbre animal... ahí está la poesía amorosa, sin cursiladas:

¡Ay, amor, más duro que mármol a  mis quejas!

martes, 3 de mayo de 2016

Cabras, idiotas, coches y mujeres

Nos vamos a meter en el proceloso mundo de las diferencias de género desde el punto de vista de la inteligencia. No quiero descubrir ahora nada para que sea en clase donde discutamos el asunto, que en realidad tiene poco que discutir, al menos desde mi punto de vista. Pero como hay gente que se empeña en fundamentar "científicamente" prejuicios humanos, pues habrá que tratarlo en clase.

La cuestión, entonces, es:
El concursante en un concurso televisivo debe elegir una puerta entre tres (todas cerradas); el premio consiste en llevarse lo que se encuentra detrás de la elegida. Se sabe con certeza que tras una de ellas se oculta un automóvil, y tras las otras dos hay sendas cabras. Una vez que el concursante haya elegido una puerta y comunicado su elección a los presentes, Monty Hall, el presentador, que sabe lo que hay detrás de cada puerta, abrirá una de las otras dos y mostrará que detrás hay una cabra. A continuación, le da la opción al concursante de cambiar, si lo desea, de puerta (tiene dos opciones). ¿Debe el concursante mantener su elección original o escoger la otra puerta? ¿Hay alguna diferencia?

Para más ayuda:
Sí puedo adelantar que este problema lo resolvió correctamente una mujer, de la que dicen que es la persona con un Cociente Intelectual más alto del mundo: Marilyn vos Savant. Yo me llevé la cabra, por idiota. Tanto que aquí dejo una explicación del asunto porque yo no sabré hacerlo luego. Eso sí, todavía no estoy nominado a los premios Darwin.

lunes, 25 de abril de 2016

La agotadora vida de un algoritmo idiota


Me levanto por la mañana y voy a trabajar. Antes paso por la cafetería donde una máquina me sirve el café con leche y la prensa que le solicito. Me subo en el autobús sin conductor que acaba de repostar en una gasolinera de autoservicio y, tras pasar por el peaje de la autopista sin personal de cabina, me deja en mi trabajo. El mismo autobús me lleva de vuelta, trayecto que aprovecho para hacer la compra online, pagar recibos por transferencia desde mi móvil y apuntar por email a mi hija en una excursión. Ya en casa, saco una muñeca y dos camisetas en mi impresora 3D para un cumpleaños infantil; tras un pequeño atasco, un asistente virtual me solucionó el problema y pude seguir. A última hora de la tarde voy a un gimnasio con torno de entrada con tarjeta magnética y videovigilancia. Practico fitness según los manuales y spinning siguiendo un vídeo. Pues sí, me levanto por la mañana y voy a trabajar; aunque dicen que la tecnología destruye empleos, es mentira: yo, sin ir más lejos, tengo dos: media jornada trabajo de robot Kiva y la otra media formo parte de un algoritmo en un conocido buscador de Internet.
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Me ha encantado esta carta al director en El País de ayer. Es de José Manuel Civeira Moure. Mi enhorabuena. Yo solo le he añadido el video.

Viene al caso del somero vistazo a la Inteligencia Artificial que hemos visto en clase. Yo sé muy poco del asunto, pero con Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick hemos pasado un buen rato. ¡Ah! Se me olvidaba presentar la resonancia magnética que me han hecho.
 

Y todo por unos pitidos que tengo en el oído. Los humanos los llaman acúfenos. Yo creo que es un usb 3.1 tipo c para adaptador dual por hub 2. A ver si me lo cambian...     Daisyyy...    Daisyyy...



sábado, 16 de abril de 2016

Fantástico: la ciencia-ficción ha muerto (y la fantasía también)


Así de contundente lo ha dicho George R. R. Martin, el ínclito autor de Juego de Tronos. Pues si lo dice él no le voy a llevar yo la contraria. Con lo que le gusta al personal ese tipo de historias, cualquiera dice que no me gusta.

Y es verdad, en clase hemos visto la evolución desde la utopía de 2001: odisea en el espacio, a las distopías varias que surigirán ya en entreguerras (Un mundo feliz) y sobre todo tras la crisis del petróleo (Blade Runner, Mad Max, Matrix...). De manera que el futuro... ha muerto. No future, ya dijo el punk.

Así que vuelta al pasado (steampunk, que ha trabajado muy bien Lara) o mejor vuelta a la fantasía (Juego de Tronos, Harry Potter, Las crónicas de Narnia y un largo etcétera). Hay que precisar que ya en los años setenta La guerra de las galaxias combinaba ciencia-ficción y fantasía.

Personalmente le tengo cierta aprensión a tanta fantasía. Algunos ya concocen mi predilección por el realismo. Es que soy de la escuela española. Aclaro: me carga no la fantasía sino el exceso de fantasía y, sobre todo, la falsa fantasía. En todos los títulos pretendidamente fantásticos hay lo mismo: mucho dragón y tal, pero lo que subyace es la típica historia de buenos y malos, guapos y guapas, mucho sexo, mucho músculo y poco cerebro, que cantó Siniestro Total (cachonda distopía musical, con dos narices).

Tanto es así que he reescrito a mi manera (artística manera) la obra de George R. R. Martin. Véase y escúchese:
  

Yo quisiera, como Cervantes, hacer una limpia entre tanta purriela fantasiosa (peor que fantástica). Distinguir, como Machado, las voces de los ecos. Expurgar entre la hojarasca aquellas obras que, aun siendo desconocidas, ofrecen fantasía de verdad. Por ejemplo, Viaje a la Luna, de Georges Méliès. Voilà:

domingo, 10 de abril de 2016

2001: distopía en la Tierra

La cosa va de ciencia-ficción en este tramo del curso, tanto por mi parte como por la de l@s alumn@s. Deseandito estoy de ver esos maravillosos trabajos sobre conspiranoicos, steampunks y demás fauna que me han prometido.

Yo voy a aportar mi pequeño grano de arena con el relato más distópico que se pueda imaginar, realizado al alimón por un tal Kubrick y aquí un servidor. Veréis cómo la realidad supera a la ficción, digo... a la ciencia-ficción:

Al carajo se fueron los monolitos de Nueva York. Esos monos tan listos que se creen los humanos no atascan. Kubrick saltó de finales de la era Terciaria al siglo XXI, pero se dejó por medio todo un rastro de violencia, ignorancia y estupidez. ¿Estará grabada la violencia en el ADN humano?
 


Habrá que tomarse esto con humor, mucho humor. Pero negro, muy negro:

sábado, 26 de marzo de 2016

Todo lo que usted quiere saber sobre Dios y no se atreve a preguntar


¡¡¡Oooooohhhhh!!! dirán ustedes. Pues sí, menos mal que un grupo de investigadores estadounidenses ha realizado hasta ocho "experimentos científicos" con nada menos que 500 personas para concluir definitivamente que los creyentes tienden a suprimir el área analítica de su cerebro para facilitar ese "salto de fe".

Como veremos en próximas entregas de nuestro curso sobre ciencia y cultura, lo que parece un avance científico avalado por un riguroso método de investigación, desde luego, supone una simple constatación  de lo que los estudios de tipo social y humanístico saben desde hace... muchos años. Porque, vamos a ver, concluir que la fe es un acto de fe en mi pueblo se llama Perogrullo. 

Me remito a Richard Rorty, en respuesta al afamado Steven Pinker, cuando precisa que las ciencias naturales pueden descubrir cómo funciona el cerebro, pero no pueden dilucidar qué clase de persona ser o por qué causas luchar. Para eso,  Rorty se remite a Ortega y Gasset, que ya perfiló al bárbaro científico, cuando afirmaba que el hombre no tiene naturaleza sino historia. Vamos, que son las áreas del conocimiento social (Historia, Filosofía, Arte) las que deben dar cumplida cuenta de los fenómenos humanos.

En fin, los científicos pecan a veces de presuntuosos, pero también es verdad que los humanistas pecan al desconocer los avances científicos. Ya sabéis, la polémica de las dos ¿o tres? culturas. Tod@s debemos seguir indagando el por qué de las cosas... Ahora a ritmo de saeta, que para eso estamos en Semana Santa. Cultura popular, la que faltaba:

domingo, 13 de marzo de 2016

Podemos ver, pero ¿sabemos mirar?

Pues resulta que un laboratorio japonés ha obtenido todos los tejidos del ojo humano a partir de células madre. Su éxito consolida, en la práctica, la era de la medicina regenerativa, o eso dicen; y trae del futuro al presente una memorable escena de la ciencia-ficción... del pasado. Aquí va:


Genial, perfecto, pero... ¿sabemos mirar lo que nos rodea? La ciencia consigue que podamos ver, pero mirar y entender el mundo es cosa de las "ciencias" sociales, vamos, de esas disciplinas que en sí no son científicas al modo de las "ciencias naturales". Es el cine un fenomenal ejemplo del asunto. En 1982 Ridley Scott lo bordó, con ideas de Philip K. Dick, en Blade Runner, no tanto por su poder de adivininación sino por su capacidad de desvelar las incertidumbres que nos aquejan como Homo Sapiens.

Yo, por mi parte, he preparado un montaje con imágenes del cómic más influyente de la historia del cine, The Long tomorrow (1976), que aportó ideas, personajes y estética a la misma Blade Runner, Alien, Star Wars, Matrix... Ahí queda eso. Claro, el guión es de Dan O'Bannon y los dibujos del maestro Moebius-Giraud. Encima le he puesto música de Vangelis. Ufffff.

domingo, 28 de febrero de 2016

Ni galgos ni podencos... ¡cultura popular!

Por entre unas matas,
seguido de perros,
no diré corría,
volaba un conejo.
De su madriguera
salió un compañero
y le dijo: «Tente,
amigo, ¿qué es esto?»
«¿Qué ha de ser?», responde;
«sin aliento llego...;
dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».
«Sí», replica el otro,
«por allí los veo,
pero no son galgos».
«¿Pues qué son?» «Podencos
«¿Qué? ¿podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo.»
«Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso.»
«Son galgos, te digo.»
«Digo que podencos
En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.
Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.

Los dos conejos, de Tomás de Iriarte. Sirva esta fábula para tarea de aplicación tanto de Luis como de Félix, que en sus entradas han intentado indagar en la polémica de las dos culturas, sin llegar a entrever que en la discusión se olvidaron de lo principal, la cultura popular. El caso más interesante es el de Félix, que adjunta un significativo video del asunto. A Félix le pasa lo que al burgués gentilhombre de Molière, que descubrió que hablaba prosa sin saberlo. Vale.

lunes, 22 de febrero de 2016

¡Señor dame paciencia!

Casualidades de la vida, ha muerto Umberto Eco, del que hemos leído un artículo que analiza una diferencia fundamental entre la naturaleza lenta del discurrir científico y la inmediatez que exigimos a las innovaciones tecnológicas, inmediatez que fomenta una mentalidad mágica. Pues bien he encontrado un artículo que explica el laaaargo proceso de descubrimiento de las ondas gravitacionales que dicen que Einstein predijo hace 100 años en su Teoría de la Relatividad General.


Yo, por mi parte, estoy haciendo profundas investigaciones al respecto y, en relación con este tema, he realizado el siguiente descubrimiento que aquí traigo para deleite de la comunidad científica marxista-leninista: fusión de un sistema binario de agujeros negros que tuvo lugar hace un porrón de años.

Conclusión: paciencia, mucha paciencia... Y humor, mucho humor.

sábado, 13 de febrero de 2016

Del socialismo científico al dogma marxista

Después de estrujar al capitalismo de consumo, esta semana le vamos a meter mano al socialismo científico. Dios nos asista. Mi punto de vista es que los marxistas, tanto los teóricos como, sobre todo, los políticos (URSS, China, Cuba...) hicieron de las ideas de Marx una religión dogmática, o sea lo contrario de una ciencia.

Pocos son los autores marxistas que han escapado a una visión crítica del marxismo. Llamadme revisionista, o mejor hereje, me gusta más. Aparte de los documentos que analizaremos en clase, sobre todo el catecismo marxista de Marta Harnecker, me he encontrado este artículo sobre el ínclito Che Guevara, ese mártir de la revolución, idolatrado más que un santo cristiano.  

En este enlace se resume brevemente su análisis de la teoría marxista. Y como casi todos, intenta mostrarse crítico con la ortodoxia... sin salirse de ella. Los científicos, dice, son unos idealistas sin remedio. Y mucha crítica al sistema soviético, pero las leyes naturales (las que inventa Marx, claro) son inamovibles.

domingo, 31 de enero de 2016

La neurociencia contra la LOMCE

Ciencia validando emociones y su aplicación didáctica. Lo cuenta muy bien Miguel Sola.
A mi modo de ver, lo más importante que está haciendo la neurociencia hasta el momento con respecto a la educación es validar científicamente, al modo riguroso en que la ciencia suele demostrar las cosas, los postulados de las teorías psicológicas de Piaget, Vigotsky o Ausubel, los preceptos y propuestas de la escuela activa, los fundamentos de la innovación en las aulas.
Nada de esto es nuevo. Lo novedoso es que ahora las teorías psicológicas y sus correspondientes propuestas pedagógicas y didácticas están siendo refrendadas por hallazgos científicos indiscutibles; lo que solo eran modelos para comprender al aprendizaje, basados en la observación y el análisis de las conductas, ahora encuentran justificación en el comportamiento observable y medible de la actividad neuronal. Si todavía había quien pensaba que las teorías de las que se alimentaba la educación eran acientíficas o precientíficas porque no había manera de estudiar con rigor lo que sucedía dentro de la “caja negra”, es el momento de abandonar tales posiciones, porque todos los descubrimientos que los neurocientíficos nos están brindando vienen a dar carta de naturaleza, que no a inventarlas, a concepciones ya clásicas del aprendizaje y, en su aplicación, a modelos de enseñanza consecuentes con ellas.
La emoción es la puerta de entrada del aprendizaje, el alimento de los procesos racionales, el combustible de las conexiones neuronales en el lóbulo prefrontal. Un aprendizaje que tenga significado y que incluya aspectos de motivación y de emoción, y sobre todo de placer, tiene muchas probabilidades de ser permanente y estar disponible para su recuperación cuando sea necesario.
El aprendizaje se basa en conectar neuronas o en reforzar las conexiones existentes. Cuantas más áreas del cerebro se involucren en la actividad de aprendizaje, más y mejores conexiones. Un aprendizaje que consigue movilizar emociones, raciocinio, toma de decisiones y memoria a largo plazo es un aprendizaje que va a quedar mucho mejor consolidado y además va a ser más fácil recuperarlo de forma voluntaria y de aplicarlo a situaciones nuevas.
Adelantar objetivos no beneficia mucho y puede perjudicar bastante. De la misma manera que aprender a nadar con meses no significa que se sea mejor nadador a los 20 años que quien aprendió con 10, aprender a leer antes de tiempo no garantiza nada en el futuro y en cambio puede tener efectos negativos si el aprendizaje se realiza con estrés o con daño en la propia estima.
No se aprende correctamente en situaciones de estrés, sino en escenarios de confianza. El estrés durante el aprendizaje tiene el efecto de asociar la actividad escolar a malestar, a situaciones desagradables, a aspectos emocionales negativos. Cuando el estrés es crónico influye negativamente en la capacidad del cerebro de gestionar las emociones, la memoria y la toma de decisiones.
El cerebro no aprende por memorización, sino cuando la actividad relaciona con éxito contenidos y contextos de aplicación, de uso, cuando el aula y la realidad no están divorciadas.  La mejor manera de enseñar pasa necesariamente por estimular el deseo de aprender, es decir, por motivar activamente en lugar de esperar que los motivos vengan instalados por defecto en la configuración cerebral de los estudiantes.
El aprendizaje cooperativo es más potente que el individual y competitivo, porque se activan las neuronas espejo, responsables de la empatía y estimuladoras de la imitación, una estrategia del cerebro imprescindible para aprender.
El ejercicio favorece la plasticidad neural, que es precisamente la base del aprendizaje. Frente a permanecer durante horas sentados, es muy recomendable realizar tareas que permitan la actividad física, el movimiento por el aula, el desplazamiento por diferentes rincones y ambientes.
Es preciso crear nuevos contextos de aprendizaje distintos de las aulas cerradas y aisladas, distintos de esas reuniones de escuelas unitarias que son los centros educativos.
En todo lo que la neurociencia pone al descubierto sigue habiendo un elemento esencial, insustituible, protagonista tanto para el cambio como para la permanencia, para la innovación como para el inmovilismo o la involución: el docente. Tampoco es nada nuevo, pero ahora más que nunca se pone de manifiesto que sin su capacidad para crear ambientes, elaborar materiales, diseñar espacios, definir proyectos, proyectar actividades, relacionar contenidos, emocionar a sus estudiantes… ni es posible una enseñanza de calidad, ni es posible un aprendizaje duradero y estable.
Todo eso si se quiere educar. Si lo que se pretende es seleccionar a quienes mejor se adapten y sobrevivan a condiciones adversas, lo mejor es ignorar los hallazgos de la neurociencia y seguir empeñados en un sistema educativo, ahora sí, precientífico o acientífico. El que define la LOMCE.

Publicado en Periódico Escuela el 28 de enero de 2016 

sábado, 23 de enero de 2016

Señas de identidad humana

 Arte y ciencia: comprensión y expresión de lo humano.

A la izquierda, primeras señas de humanidad: manos prehistóricas, posibles ritos de iniciación a... a la humanidad. Está diciendo: soy, somos. A la derecha, bacterias en una mano infantil. Está diciendo qué somos: organismos vivos en otro organismo vivo. Vida dentro de vida.

martes, 12 de enero de 2016

Como un volcán


En parte se entiende, ella es experta en volcanes. Pero se ha metido en un berejenal muy hermoso: las tradiciones. Yo tengo mi propia teoría. Te gusten o no, no se trata de convencer a los alumnos de su bondad o maldad. Ell@s van a seguir haciendo lo que quieran... o lo que les hayan enseñado de pequeñ@s en casa. Yo prefiero analizarlas en clase, ver el sustrato histórico y etnográfico, dicho de otra manera comprender por qué la gente hace lo que hace, por qué se hacía antes y en qué se ha transformado ahora, con su pegas y sus virtudes. Lo habitual es que la gente cumpla con ritos preindustriales en una sociedad que ha olvidado el sentido de tales ritos. Véase el caso de la Navidad, que tan bien explicaron Rubén y Enrique hace unos años.

Más claro aún tengo que debemos analizar estas tradiciones en clase. No podemos marear la perdiz solo con personajes del pasado y etapas y tipos de suelo y tipos de volcanes (uy lo que he dicho) de poca monta mientras l@s alumn@s están pensando en la próxima fiesta de su pueblo ¡Como no hay! Halloween (a lo yanqui, sí), Navidad (Nochebuena, Nochevieja, Reyes), los santos viejos que dicen en La Mancha (san Antón, san Sebastián, san Blas) con sus hogueras, carnaval carnaval carnaval te quierooooo, semana santa, romerías y así hasta el infinito y más allá. Si l@s alumn@s comprenden cómo ha cambiado el mundo desde las "tradiciones ancestrales" cuyo significado desconocen, podrán entonces asumir los enormes cambios que les esperan. Veáse el nuevo tipo de matrimonio inventado en Corea: el matrimonio con un@ mism@. Más madera: que las tradiciones son un invento no lo digo yo, lo dice Hobsbawm por ejemplo. Y por eso mismo pueden desaparecer... o pueden aparecer otras nuevas, espontáneas o promovidas por el poder, lo que no les quita importancia y necesidad de ser estudiadas.

Pero en fin, voy a mojarme en la polémica de los Reyes Magos. Y como una imagen vale más que mil palabras (jo, qué frase me he inventado), esto es lo que yo veo en estos tiempos de crisis:

lunes, 28 de diciembre de 2015

¡Pues toma música!

Se han puesto musicales l@s chic@s del Máster: Javier ha hecho una propuesta y Jessica ha añadido más ideas. Por otro lado, hemos visto un trabajo colectivo sobre la música de la movida madrileña (que yo hubiera querido ver ampliado a toda la música de la Transición) y un par de trabajos colectivos sobre música negra, a cual más interesante. Yo también tengo mis preferencias, que en el caso de la música negra pasan por la revalorización del origen negro del rocanroll frente a la mitología de raíz blanca y la figura tremenda de Tina Turner.

En relación con el primer tema subo este magnífico video de Chuck Berry y su obra maestra, Johnny B. Goode, cuya letra fue cambiada en el párrafo en que hablaba de un "chico de color" (colored boy) por la expresión "chico de campo" (country boy). El escenario es un plató de televisión con espectadores blancos, unos bailarines fabulosos y Chuck Berry haciendo su famoso "paso del pato" y más. Una joya.

Y de Tina Turner qué decir, pues que todas las estrellas negras de ahora son vulgares imitaciones suyas. No digo más, a la vista está en este apoteósico video de 1971 (aguantad hasta el minuto 1:58).
Me río yo de Beyoncé y la otra y la otra y la otra...

En fin, solo me queda dar alguna pista sobre la música española de la Transición. No todo era música pop. Un buen ejemplo de canción muy aprovechable en clase de Historia es la Adivina adivinanza de Joaquín Sabina en compañía de La Mandrágora.
No me digáis que no es fácil la adivinanza. ¡Claro, con imágenes!

¡Ah! se me olvidaba terminar con un precioso villancico navideño de la mano y voz de The Pogues y Kirsty MacColl. No podemos abandonar el espíritu navideño que nos embarga en estas tan entrañables fechas ¡aaaggghhh!. Ya lo veréis en la letra: